La obra fotográfica de la argentina Sara
Facio (nacida en 1932) es una contribución a la memoria histórica de su tiempo.
Ampliamente reconocida en su país de origen y casi desconocida en el nuestro,
su trabajo resulta impresionante a la luz no sólo de la historia sino de la
estética. Reconocida principalmente por sus retratos de escritores latinoamericanos, Facio nos ha legado una galería de rostros
famosos que, por su enorme celebridad, en ocasiones eclipsan la biografía de la
fotógrafa.
Leí hace unos días sobre la exposición
retrospectiva que el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires organizó sobre la
extensa obra de Sara Facio. En la atinada crónica que la columnista Victoria
Verlichak hace de la muestra para la revista Art Nexus (No. 87, Vol. 11) nos da
cuenta de un impresionante recorrido por décadas de trabajo fotográfico que van
desde el foto reportaje, como la serie dedicada a las exequias del presidente
Juan Domingo Perón (1974) hasta el ensayo fotográfico en las series “Buenos
Aires, Buenos Aires” (1968) y “Humanario” (1976), ésta última sobre la salud
mental.
Quiero destacar necesariamente la serie
“Escritores de América Latina” que me impresionó profundamente: Julio Cortázar,
Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Juan Carlos Onetti,
Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Griselda Gambaro, Augusto Roa Bastos,
Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy
Casares, Octavio Paz y un largo etcétera, todos ellos posaron para su lente.
Acerca de su relación con estos personajes, la fotógrafa expresó en una
entrevista al Diario El Día realizada con motivo de su exposición retrospectiva:
“No era un trabajo, yo los elegía, a todos los elegía. A mí no me llamó Neruda,
ni Borges, ni Gambaro para sacar una foto, los llamé yo a ellos”. Impresionante
corpus que se recopiló en la década de los setenta en el libro “Retratos y
autorretratos” en colaboración con la escritora Alicia D’Amico.
A la pregunta ¿por qué fotografiar
escritores? Sara Facio contesta contundente: “Mucha gente en ese momento me
preguntaba: ‘Vos que sabés pintura y conocés a todos los pintores, ¿por qué no
hacés fotos de pintores?’, y mi respuesta era: ‘Porque es más fácil’. Tenés
toda la escenografía hecha, todo lo que rodea a un pintor es estético, por más
mal fotógrafa que seas vas a sacar una buena foto. Como mínimo, correcta. En
cambio con un escritor, ¿cómo hacés? Con Borges, por ejemplo, que ni te ve, ni
te mira, ni le importa. ¿Cómo hacés una foto de Borges?”.
Varios de estos retratos en riguroso blanco
y negro se han convertido con el paso del tiempo en íconos mediáticos. En el
caso del retrato de Julio Cortázar, él mismo lo deseó así: "Quiero que sea
mi foto oficial. Me gustaría que esta foto algún día estuviera en la tapa de un
libro mío", expresó a Facio durante la sesión en París en 1967. La foto ha
sido tan ampliamente difundida que la propia columnista de Art Nexxus Victoria
Verlichak afirma casi a manera de adagio: "el Julio de Facio, es el
Cortázar de los argentinos". La imagen ha dejado de ser la representación
de un rostro para convertirse en la persona misma.
A Octavio Paz lo localizó gracias a
Julio Cortázar. El escritor mexicano vivía en Inglaterra donde se trasladó tras
renunciar a su puesto como embajador de México en la India como protesta por los
hechos de 1968 en Tlatelolco. Las fotos fueron realizadas en 1970 en los
bucólicos exteriores de la Universidad de Cambridge.
En Europa también retrató a otro
mexicano en el exilio: Carlos Fuentes en los jardines de la Editorial Galimard
en parís. Facio nos describe así el encuentro: “Absolutamente consciente de su
encanto, posó con pretendida naturalidad. Como para demostrar su atracción, con
el mismo atuendo sin agregar un abrigo a pesar del frío parisino, caminamos
hasta un café cercano donde las miradas de las mujeres no lo abandonaban. El
gran escritor que ya era, dejó paso al ’latin lover’ y puedo asegurar que la
impresión fue duradera.” Eterna y duradera es también la impresión que deja en
nosotros la fotografía de esta creadora argentina que a sus 80 años de edad
recibe un merecido homenaje, ojalá que un futuro no muy lejano pudiéramos ver
algo de su obra en nuestro país.
Doy crédito de gran parte de los datos
biográficos y anécdotas sobre la relación entre la fotógrafa y los escritores al
magnífico blog homenaje a la obra de Sara Facio http://sarafaciofotografias.blogspot.mx/
IMAGEN: Sara Facio "Julio Cortázar", París, 1967. Plata sobre gelatina 49 x 30 cm.
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