Con
poco más de 1 millón 800 mil habitantes (INEGI, 2010) la delegación Iztapalapa es
la demarcación más poblada de México. Falta de infraestructura urbana y de
transporte, violencia e inequidad social, escasez de centros culturales y
educativos, infructuosas disputas políticas y ahora, jaurías de perros
presuntamente asesinos, son algunos de los problemas que enfrenta diariamente.
Sin
embargo, ¿hay en Iztapalapa algo más que sólo problemas?
Con
una historia que se remonta a la época prehispánica, Iztapalapa alberga inmuebles de gran interés
cultural como el ex convento de san Juan Evangelista en Culhuacán, uno de los
más antiguos de la Ciudad de México. Fundado en 1560 por los franciscanos, posteriormente
fue cedido a la orden agustina bajo cuyo auspicio se realizó la profusa
decoración de sus muros. Este edificio histórico ubicado a las faldas del Cerro
de la Estrella actualmente es museo y centro cultural comunitario. El ex
convento está al cuidado del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH) y la entrada es gratuita.
Siendo
Iztapalapa una demarcación de grandes contrastes y crueles ironías, también es
conocida por tener uno de los monumentos
más feos del país: Cabeza de Juárez, una escultura en cemento de seis toneladas
de peso realizada por Lorenzo Carrasco y Luis Arenal. La obra fue inaugurada en
1976 durante el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez y por muchos
años fue referente de los últimos confines de la capital. De acuerdo al Sistema
de Información Cultural del CONACULTA Cabeza de Juárez es un museo que “cuenta
con pinturas murales abstractas y una exposición permanente que incluye
cronologías 1806 a 1872, litografías y una colección de banderas de
América”.
Pero
posiblemente la aportación cultural por la que la delegación Iztapalapa sea más
reconocida en la actualidad es la escenificación
de la Pasión de Cristo durante la Semana Santa. Esta festividad es una
tradición popular de gran raigambre y significado para la ciudad en su
conjunto, no tan sólo para Iztapalapa. Se ha celebrado anualmente desde 1843 y
cuenta con la participación de cientos de actores locales. Merecidamente, el
año pasado fue declarada Patrimonio Cultural del Distrito Federal, una antesala
al deseado reconocimiento de la UNESCO.
Como
es evidente, en cuestión cultural sí podría haber luz al final del túnel.
El
actual Jefe Delegacional, el perredista Jesús Valencia, presentó a finales del
año pasado el "Consejo para la Transformación de Iztapalapa" destinado
al diagnóstico y con suerte, a la solución, de los problemas que aquejan a su demarcación. El Consejo está formado por 16 expertos en urbanismo, educación, cultura,
sustentabilidad, ciencias sociales y medio ambiente. Algunos de los integrantes
son: Enrique Norten, Julio Frenk Mora, Héctor Castillo Berthier, Antonio Alonso
Concheiro, Alejandra Moreno Toscano, Eugenio Gómez Reyes, Guadalupe Loaeza,
Mireya Imaz, Rafael Camacho Solís, René Alejandro Jiménez Ornelas y Sergio
Zermeño. Su función sería el apoyar en el diseño y ejecución de programas y
políticas públicas durante la actual gestión.
Esperemos
que las buenas intenciones lleguen finalmente a la práctica y que la delegación
Iztapalapa sea, ahora sí, algo más que tan sólo sus problemas.
Comentarios