En un cuarto blanco, una mujer de unos sesenta y cuatro años permanece sentada, inmóvil, con la mirada fija en la persona sentada frente a ella. No hay intercambio de palabras o contacto físico alguno. Este gesto se repite idéntico siete horas al día, seis días a la semana, durante dos meses y medio.
Ésta
fue una acción realizada en el Modern Museum of Art (MoMA) de Nueva York con motivo de la retrospectiva dedicada a la artista Marina Abramovic bajo el título “The artist is present" (“La
artista está presente”). El público asistente al museo esperaba en largas filas
su turno para poder tomar un lugar frente a la artista: niños, jóvenes y
adultos de todas las edades y condiciones participaron en esta actividad. Con este gesto, Marina Abramovic busca, en
sus propias palabras: “to achieve a luminous state of being and then transmit it,
to engage in an 'energy dialogue' with the audience” (“alcanzar un estado
iluminado del ser y después transmitirlo para involucrarse en un 'diálogo
energético' con el público”).
El
título “La artista está presente”, encierra una referencia casi metafórica a la
obra de Abramovic que alude aludir a la presencia física y al presente temporal
de la artista como un valor añadido en la sala del museo. La mejor o lo al
menos, la única manera posible de conocer a Abramovic, es a través del cuerpo
presente de la artista, estando aquí,
siendo ahora, en un presente
continuo, eterno, atemporal y permanente. Pero, conociendo la trayectoria de la
artista ¿acaso habría una solución diferente?
Marina
Abramovic (n. Belgrado, Serbia y Montenegro, 1946) es reconocida por sus
performances y video instalaciones. Su obra ha explorado los límites de su
propio cuerpo, una temática que ha sido el eje y el soporte de casi la
totalidad de su trayectoria artística, la cual abarca ya cuatro décadas.
En
el documental producido en el 2012 con motivo de la exposición se destaca
especialmente el momento en que tomó parte en el performance del MoMA Uwe
Laysiepen (Ulay), compañero y colaborador de Abramovic de 1976 a 1988, tiempo
en el que desarrollaron una serie de acciones artísticas en conjunto que fueron
poderosamente influenciadas por John Cage y las filosofías orientales como el Budismo.
Para
concluir, el curador de la muestra Klaus Biedenbach, declara categórico:
"Marina is never not performing"
("Marina nunca está sin
actuar"). La artista nunca
descansa, la artista siempre está
presente y es presente. Al presenciar
el performance de Marina Abramovic aceptamos
ir más allá de nosotros mismos. Entramos en el consenso de la retórica del
espacio expositivo, concluyendo así que el arte contemporáneo y, por ende, las
acciones de Marina Abramovic, se comprenden y justifican por lo que no son.
Recomiendo
ampliamente el documental "Marina Abramovic. The artist is present", dirigido
por Matthew Akers y Pier Dupre, una producción de HBO Documentary Films para la
televisión, no pierdan la oportunidad de disfrutarlo.
IMAGEN: Marina Abramovic y Ulay en el MoMA, 2010
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