Podrán
ser hermosos, provocativos, eróticos y aún elegantes, pero los zapatos de tacón
alto nunca podrán ser prácticos, ni cómodos.
Trágico es el infortunio de quien se atreve a andar sobre la acera llena de
baches, por un empedrado o césped portando zapatos que no están hechos para
caminar sino para sentarse en un sillón. Y es que históricamente hablando, los
zapatos de tacón nunca pretendieron ser prácticos. De hecho, eran zapatos utilizados por gente... ¿cómo podría decirlo…? Por gente inútil.
Todavía
antes de la era moderna, hombres y mujeres usaban los mismos modelos de zapato
y no se distinguía entre la horma de un pie derecho o de uno izquierdo. Posteriormente,
en la corte de Luis XIV, los zapatos de tacón eran utilizados sólo por los
hombres como signo de aristocrática elegancia. El mismísimo Rey Sol ostentaba sendas
suelas y tacones pintados de color rojo, gesto de gran distinción según los
franceses de su época. Tiempo después, la moda francesa se propagó a otros países y el estilo del tacón, la peluca y la
casaca se puso en boga más allá de sus fronteras. Incluso, las mujeres se atrevieron
a añadir tacones a su calzado.
Es
hasta finales del siglo XVIII que la moda femenina y la moda masculina se diferencian del todo. Se
especula que fue a partir de las ideas de la Ilustración que los seres
racionales -entiéndase los caballeros ilustrados- cesaron de utilizar tacones, en
tanto que los seres emocionales –sus esposas, hermanas, tías, novias y demás-,
continuaron haciéndolo. Pareciera que, a partir de aquí, el uso de los tacones
altos se estigmatizó como una costumbre algo irracional, poco pragmática, propia
del ámbito de lo femenino y de lo privado. Consecuencia: para el siglo XIX los tacones habían abandonado el atuendo
masculino.
Como
hemos visto, el calzado además de tener una función utilitaria y decorativa,
tiene una función simbólica que no puede ser ignorada. En tiempos modernos Madrid celebra cada año la
“Carrera de Tacones” donde hombres de la comunidad LGTB compiten corriendo en zapatos
altos con motivo del día del orgullo gay. En México se organiza la “Rodada
de Altura”, ahí las mujeres en tacones hacen un recorrido en bicicleta con
motivo del Día Internacional de la Mujer. El calzado adquiere así otras lecturas que sus
propios portadores le asignan. Se transforman en un manifiesto de las demandas
de género de su grupo, demandas que pueden ser o no compartidas por el resto de
la sociedad.
Nos
dice el gurú de la moda Tim Gunn en su entretenido libro Fashion Bible: “los zapatos de tacón alto trataban de demostrar que
eras de una clase tan alta que no necesitabas caminar muy lejos.” Puede
que resulte aventurado intentar cruzar la
calle portando plataformas o tacones de aguja pero, más allá de las cuestiones pragmáticas
o ‘fashionistas’, observamos que en la
actualidad hombres y mujeres desean llegar muy lejos caminando en zapatos de
tacón alto.
IMAGEN: "Carrera de Tacones", Madrid, 2011
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