El
pasado 22 y 23 de marzo se realizó en la casa de subastas Sotheby’s en su sede
parisina, la venta de arte prehispánico procedente de la colección
Barbier-Mueller. Se ofertaron 300 piezas provenientes de México, Costa Rica,
Perú y Venezuela. En medio de la
controversia sobre la procedencia de los bienes, la legalidad de su posesión y
la pertinencia de su comercialización, la venta de tan sólo 79 de los 151 lotes
alcanzó un monto final de €10’296,300 euros ($13’300,002 dólares), muy por debajo del estimado.
De
acuerdo a la página web oficial de Sotheby’s, la colección prehispánica Barbier-Mueller
fue acopiada por el aficionado al arte moderno Josef Mueller (1887 – 1977) quien
en 1920 adquirió su primera pieza “azteca” en París. Su yerno, Jean Paul
Barbier-Mueller, “un gran esteta y hombre de cultura” –cito textualmente de la misma
fuente- y su esposa, Monique, continuaron comprando obra. Evidentemente la procedencia de las piezas prehispánicas
en cuestión se pierde en el siglo pasado y se antoja muy difícil el encontrar
alguna documentación sobre su procedencia y tránsito desde América hasta su
ingreso en esta colección particular. Todo parece indicar que las obras
subastadas en París fueron producto del saqueo y de la exportación ilegal.
Este
asunto levantó no sólo polémica en los círculos culturales americanos sino la
protesta oficial al gobierno francés por parte de los países involucrados. En
comunicado del 20 de marzo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia
manifestó su “inconformidad por la comercialización de bienes arqueológicos
procedentes de territorio mexicano y ofreció su cooperación y asistencia
técnica para dilucidar cuestiones relativas a piezas arqueológicas que
conciernen a la nación”. El catálogo de
la subasta fue analizado por expertos del INAH que determinó existen los
elementos para sustentar que de los 130 objetos anunciados como procedentes del
territorio mexicano, 51 son bienes arqueológicos propiedad de la nación, y el
resto piezas artesanales de reciente manufactura.
A
pesar que ningún museo estuvo involucrado en esta compra-venta ya que se
trataba de una operación comercial entre particulares, vale la pena citar lo
que el código de deontología del Consejo Internacional de Museos (ICOM-UNESCO)
nos dice sobre el tráfico ilícito de bienes culturales, específicamente sobre
la adquisición de colecciones y su procedencia, ya que considera indispensable
“realizar todos los esfuerzos necesarios para asegurarse de que un objeto
ofrecido en compra, donación, préstamo, legado o intercambio no ha sido adquirido
o exportado ilegalmente de su país de origen o de un país en tránsito en el que
hubiera podido ser poseído legalmente, incluido el país en que se encuentra el
museo”.
Finalmente,
en el mismo boletín del 20 de marzo, el gobierno de México manifestó de manera
oficial su desacuerdo con “la comercialización internacional de objetos
culturales protegidos, particularmente de bienes arqueológicos, y reiteró que
tal práctica despoja a estos bienes únicos e invaluables de su esencia
cultural, histórica y simbólica, convirtiéndolos en mercancías o meras curiosidades”.
Realmente este ha sido un triste destino para nuestro patrimonio cultural ahora
que la venta en Sotheby’s se ha concretado.
IMAGEN: Estatua Antropomorfa Hombre Sentado. Cultura Olmeca. Región de La Venta (México). Preclásico 900 - 600 a.C. Piedra serpentina verde faceteada en negro, acabado brillante. Lote No. 313. Precio estimado: €300,000 - €400, 000 euros. Precio de martillo: €481,500 euros (Fuente: Catálogo Sotheby's Paris, Subasta de arte precolombino Barbier-Mueller, 22- 23 marzo, 2013)
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