El templo y
convento de Santo Domingo, Yanhuitlán se ubica en el estado de Oaxaca. Durante el
virreinato, fue el centro de las actividades dominicas en la zona de la Alta
Mixteca, únicamente superado en importancia y tamaño por el de Santo Domingo en
Oaxaca capital, el de mayor extensión en
México. Fuentes históricas confirman que
la primera etapa constructiva data de 1529, siendo concluido el inmueble hacia
1580.
El retablo mayor tiene una altura de doce
metros, planta de biombo y está formado por siete calles, cuatro cuerpos, un
basamento y un remate. A pesar de haberse reformado el original del XVI al gusto
del barroco en el siglo XVII, conservó las esculturas policromadas y el
conjunto de trece pinturas sobre tabla con escenas de la vida de Cristo y de la
Virgen. Las pinturas son autoría del pintor español Andrés de Concha, quien
fuera contratado en 1567 por el encomendero de Yanhuitlán Gonzalo de las Casas
para trasladarse al año siguiente de Sevilla a América.
Andrés de la Concha permaneció en actividad
en la Nueva España desde este primer encargo concluido en 1575 hasta 1612, año
de su muerte. Trabajó a lo largo de la llamada ruta dominica, en Yanhuitlán,
Tamazulapan y Teposcolula, además de la Catedral de Oaxaca y la de la ciudad de
México. De este pintor nacido en Sevilla hacia 1540 se conoce muy poco de su vida personal y el
catálogo de su obra en México está en continua revisión.
Los más importantes historiadores del arte del
siglo pasado dedicaron sendos comentarios a la obra de este pintor. De acuerdo
a Guillermo Tovar de Teresa “Concha es un
manierista tardío, italianizante, con un gran sentido del color y la
composición.” Manuel Toussaint nos dice que era un artista ecléctico, con “un italianismo sorprendente....pero de
reciedumbre española.” En efecto, la
obra de Andrés de Concha puede insertarse en la pintura sevillana de la segunda
mitad del siglo XVI donde la influencia de los maestros del Renacimiento
italiano fue ampliamente conocida y adoptada.
Del conjunto de pinturas de Yanhuitlán es en
particular la obra titulada “El juicio
final” la que a mi parecer evoca de manera más clara el Renacimiento
italiano. Indudable que en la representación de las almas de los condenados y
la barca de Caronte veamos un sonoro eco de la obra de Miguel Ángel y, en
particular de su propio “Juicio Final” en la Capilla Sixtina. Sólo podemos elaborar acerca de lo que
significó en 1575 la introducción de estos repertorios europeos en un retablo de
la Alta Mixteca Oaxaqueña y la recepción que podrían haber tenido por parte de
un público con códigos visuales tan distintos a los del pintor.
En tiempos más recientes y una vez concluida
la restauración del retablo principal de Yanhuitlán, el Instituto Nacional de
Antropología e Historia preparó un documental y una publicación alusiva al
recinto. Aprovecho estas líneas para extender un profundo agradecimiento a la
Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía del INAH, a su
directora Liliana Giorguli y a la titular del taller de restauración de pintura
de caballete, Yolanda Madrid, por sus generosas aportaciones a esta
investigación.
Imagen: Andrés de Concha. El Juicio Final. Óleo sobre tabla, hacia 1575. Retablo principal del Templo de Santo Domingo Yanhuitlán, Oaxaca. CONACULTA-INAH
Comentarios