El potencial de un futuro desperdiciado
podría ser el hilo conductor de la exposición “El mañana ya estuvo aquí” que
actualmente se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo MARCO de Monterrey
tras su paso por el Museo Rufino Tamayo. Dicha exposición “examina el giro
historiográfico en el arte contemporáneo a través de las obras de artistas que
abordan de manera retrospectiva las visiones del futuro de la modernidad”. Este
“impulso archivístico”, es una tendencia contemporánea del arte y del diseño, nostalgia
por tiempos no vividos pero añorados que se refleja en multitud de enfoques vintage y retro sobre la historia.
Los artistas seleccionados por la venezolana
Julieta González -curadora de la muestra y del Museo Rufino Tamayo- reflexionan
sobre las visiones pasadas del futuro como crítica a la modernidad y la recuperación
de las utopías. La muestra está dividida
en cinco secciones donde comparten espacio artistas de las décadas de los
cincuenta y sesenta con artistas y lenguajes contemporáneos. En "Arqueólogos
del futuro: profetas, mensajes y el trabajo de reconstrucción" se destacan
las obras de Carol Bove y Simon Starling, aunque se extraña la pieza Walter Benjamin de Fernando Bryce que no
viajó a Monterrey. La pieza articuladora del discurso 1984 y más allá, instalación de Gerard Bryne se exhibe en "Memorias
del futuro". La tercera parte “Ansiedades de la Guerra Fría: del Splitnik
al Sputnik" cuenta con on obras de Henry Moore, Roberto Matta, Johan
Grimonprez y Julieta Aranada. "La última frontera: el espacio es el
lugar" muestra pinturas y esculturas del cinetismo y op art con
autores como Víctor Vasarely y Julio Le Parc, además de videos de Steve
McQueen, The Otolith Group y la destacada instalación de Kiluanji Kia Henda.
Por último, las obras de Carlos Cruz-Diez, Enrico Castellani, Dorit Magreiter y
Pedro Reyes están en la última sección "Esto fue mañana. Valor de ruina y
obsolescencia: ¿acaso están condenadas las ciudades planificadas a terminar en
el cementerio de las utopías fallidas?".
El balance de la exposición es sumamente positivo, sobre todo por el magnífico acervo procedente del Museo
Rufino Tamayo y la preocupación actualizada sobre el “retorno del mañana como
una presencia fantasmal del pasado”. Sin
embargo, me parece que las colecciones del Tamayo aparecen como meras comparsas
de las piezas contemporáneas, quedándose sin oportunidad de entablar un diálogo,
subutilizadas como period desplays. Igualmente, creo que se trivializan los
temores derivados de la Guerra Fría y la carrera espacial, haría falta historiar
los contextos para comprender por qué este presente es el futuro fallido de
aquél pasado. También los recursos del montaje me parecieron más propios de una
galería –el altanero cubo blanco- que de un museo. El público requiere información
contextual y recorridos paralelos de apoyo para la compresión y apropiación de
la complejidad del discurso. Aún así, recomiendo “El mañana ya estuvo aquí” como
una poderosa experiencia estética sobre la angustia del pasado ausente y la imposibilidad
histórica de la utopía.
IMAGEN: Still de Otolith I, 2003. The Otolith Group (Anjalika Sagar, Londres, 1968 & Kodwo Eshun, Londres, 1967). Video (color/sonido).
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