Con la deliberada intención de utilizar un
lenguaje que desde la crítica del arte podríamos considerar como posmoderno, en
las últimas décadas algunos artistas han optado por estrategias de apropiación del
pasado y de sus formas de representación en archivos y otras fuentes
historiográficas. De ahí que desde finales de la década de los setenta, la
investigación histórica ha aparecido como fundamental en el desarrollo de ciertos
proyectos artísticos contemporáneos. El uso de imágenes, videos, documentos e
incluso de objetos, no responde solamente a un interés nostálgico o estético, sino
a la adopción cuasi alegórica de la distancia histórica como leit motiv de la práctica artística.
Esto sería a manera de resumen muy apresurado, lo que se ha dado en conocer
como “impulso de archivo” o giro histórico del arte.
En su célebre artículo “The artist as
Historian” (October, No. 120. Primavera:
2007), el crítico e historiador del arte Mark Godfrey, distingue las siguientes
prácticas artísticas dentro de esta tendencia en el arte contemporáneo:
1.
Películas
evocadoras que representan locaciones tocadas por eventos del pasado, en
particular, desgracias.
2.
Proyectos
que despliegan fotografías y películas descubiertas a partir de la búsqueda
directa en archivo.
3.
Obras en
las que los artistas se aproximan a la historia a través de las contingencias
de su propia biografía, incluyendo narrativas de su trabajo.
4.
Ficción
sobre la historia, no como evasión de la representación histórica sino como una
representación más adecuada de la experiencia histórica.
La consecuente sensación de obsolescencia y vacío
generados por la desaparición de técnicas, soportes, procedimientos, etc.; y por
ende, la extinción de sus lenguajes visuales y capacidades de comunicación, incrementan
la sensación de inseguridad y vacío en nuestras sociedades globalizadas. En
última instancia, la intención del arte a partir del giro histórico sería provocar
en las audiencias contagiadas de angustia y premura, una reflexión crítica sobre
el pasado.
Esta sensibilización del artista hacia la
presencia fantasmal del pasado en nuestro presente ocurre paralelament a la celeridad
con la que tienen lugar los cambios tecnológicos, en particular el advenimiento, adopción y
popularización de los recursos digitales en el video y la fotografía. Mark
Godfrey nos advierte así de la paradoja intrínseca: por un lado, la cultura capitalista
globalizada, amnésica en su búsqueda de nuevos mercados, productos y experiencias;
y por el otro, el afán nostálgico que lleva a la producción de románticas y
espectaculares representaciones del pasado.
Kodak, de la
artista británica Tacita Dean, documenta el cierre de la fábrica de material
fotográfico en Chalon-sur-Saône (Francia). La elección del tema (el cierre de
Kodak) y la grabación en formato en película de 16 mm hacen sentido como parte
de la experiencia artística del pasado como archivo. El artista como
historiador nos entrega entonces un
fragmento del pasado que, en última instancia, se suma a la construcción crítica
y colectiva de la historia como representación y como arte.
TACITA DEAN
Kodak, 2006
16mm color, sonido
60 minutos
Edición de 4
© Copyright 2013 Frith Street Gallery
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