El concepto de museo tradicional como
depósito y resguardo de objetos artísticos e históricos ha sido modificado en
los últimos veinte años por el concepto del museo moderno o participativo, como
un espacio depositario y generador de ideas. Pero ¿qué es exactamente un museo
memorial? ¿Qué tipo de museo es? Como cualquier otro museo tiene como misión investigar,
conservar y exhibir. Sin embargo su principal rasgo distintivo es que
investiga, conserva y exhibe fuentes materiales o inmateriales relacionadas a
hechos de la historia reciente que todavía vulneren el inconsciente colectivo
de la comunidad.
Los museos memoriales pueden asociarse al Comité
internacional para museos en memoria de víctimas de crímenes públicos ICMEMO creado en julio de 2001 por el Consejo
Internacional de los Museos ICOM. Los museos memoriales o de conciencia son una
especie relativamente nueva y hasta cierto punto, rara o incomprendida en el
panorama cultural de principios de siglo XXI.
Hace tiempo escribí una entrada en este blog
sobre los museos memoriales que tuvo por título "Museos
de conciencia: espacios para la memoria" donde comentaba acerca del
discurso y contenidos de cuatro museos en los Estados Unidos: El Museo Nacional
y Memorial del 11 de Septiembre (National September 11 Memorial and Museum) que aún no abre sus puertas, el Museo
Nacional y Memorial de la Ciudad de Oklahoma (Oklahoma City National memorial
& Museum), el Museo del Sexto Piso (Sixth Floor Museum) de Dallas, Texas y el Museo Nacional de los
Derechos Civiles (National Civil Rights Museum) ubicado en el Motel Lorraine de Memphis,
Tennessee.
Ahora con motivo de mi participación en la I
Mesa Redonda del Consejo Académico del Museo
Arocena sobre “Arte y Violencia”, revisité el tema de los museos
memoriales, para encontrarme que en los últimos tres años ha habido algunos
avances muy interesantes al respecto. Si bien continúa siendo una tarea
pendiente en nuestro país, veo con gusto que México es parte de la Red Latinoamericana de Sitios
de Conciencia a través del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las
Casas, la Sociedad Civil las Abejas y el Centro de Investigaciones Históricas
de los Movimientos Sociales.
Aún así, en la práctica, sólo conozco dos
espacios de esta naturaleza en nuestro país y ambos se encuentran en la Ciudad
de México: el primero, es el Museo de la Memoria
y la Tolerancia que abrió sus puertas en 2010 como una iniciativa del
sector privado. De acuerdo a su página web oficial, su misión es alertar sobre
el peligro de la indiferencia, la discriminación y la violencia para crear
responsabilidad, respeto y conciencia en cada individuo. El otro, un poco
anterior en su fundación a aquél, es el Memorial del 68, en
el Centro Cultural Universitario UNAM de Tlatelolco, un esfuerzo importantísimo
en la creación de memoriales sobre los acontecimientos traumáticos de nuestra
historia reciente.
La creación de espacios destinados a la
memoria reciente es casi una excepción en nuestro país, considerando que éstos surgen
con la finalidad de sanar heridas mediante el diálogo comunitario y la apertura.
Lamentablemente la mayor parte de nuestros museos siguen rindiendo culto a la “historia
de bronce”, dejando los temas sensibles a muestras temporales fuera del círculo
de los museos nacionales.
Imagen: Interior del Memorial del 68. UNAM
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