Mucho ha cambiado en el antiguo barrio de
Legazpi con la apertura en 2007 de El Matadero-Madrid. Centro de
creación contemporánea, un espacio cultural de amplio espectro que tiene
como misión la promoción de la creación en todas sus formas y expresiones, con
especial atención a las propuestas transversales, a mediante tres ejes de
actuación: formación, producción y difusión. Ubicado en el
antiguo matadero y mercado de Arganzuela, actualmente cuenta con 165.415 m 2
útiles y más en proceso de remodelación,
destinados a la actividad cultural en todas sus formas. Esto ha sido posible a
partir de la hábil orquestación de los esfuerzos de un nutrido grupo de arquitectos
y proyectistas que estructuraron en torno al conjunto de pabellones originales
del matadero un teatro, cineteca, restaurantes, salas de lectura, ferias de diseño,
salas de exposición, áreas para el descanso, la actividad física y las acciones
creativas; además de los servicios complementarios para los visitantes. El
conjunto se dispone armónicamente en un ambiente que por sí mismo favorece la
pausa, la reflexión, la convivencia y, sobre todo, el intercambio entre
distintas disciplinas e individuos.
Imposible
destacar uno solo de sus espacios o funciones sin dejar de lado la experiencia
de recorrer el conjunto. Cada quien encontrará en su visita el área y actividad
de su preferencia, garantizado: un concierto en la nave de la Música, proyección
de filmes en la Cineteca, teatro experimental en las Naves del Español, servicios
de documentación y biblioteca en la Casa del Lector, unas copas en la Cantina o
Café del Teatro, exposiciones de arte en la Nave 16, por sólo mencionar unas
cuantos de los espacios disponibles como oferta permanente, además de la
extensa cartelera temporal que se renueva casi mensualmente. Me parece que es
justamente este espíritu de integración armónica del conjunto, continua
innovación y sentido de la oportunidad, lo que le otorga su especial carácter a
El Matadero-Madrid, una institución que como espacio de confluencia y
diversidad, se inserta de manera muy exitosa en el horizonte de la nueva
frontera interdisciplinaria.
La
administración de El Matadero-Madrid también responde a esta nueva frontera
donde lo público y lo privado encuentran un terreno común ligado a la
cooperación institucional destinada a promover la participación de la sociedad y, sobre todo, garantizar su pluralidad, independencia y
viabilidad. Entidades privadas, asociaciones de creadores e instituciones
públicas participan por igual: la Fundación Diseño Madrid, la Asociación de
Diseñadores de Madrid (DIMAD), la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, la Asociación
de Artistas Visuales de Madrid (AVAM), Red Bull España y el Ayuntamiento de
Madrid a través de Intermediae. Me detengo
un poco en éste último organismo en particular por sus méritos en la promoción
de la producción de proyectos artísticos y de innovación social basados en la
experimentación y el aprendizaje compartidos cuyos resultados y desarrollo
tienen su morada en El Matadero-Madrid.
Residencias para músicos y artistas visuales,
festivales de culturas subalternas, ferias de arte emergente, talleres de cine
comunitario y de programación de videojuegos, bancos de semillas para huertos y
un larguísimo etcétera, se llevan a cabo en y desde aquí. Además, la mayoría de
las actividades y el ingreso son gratuitos, ¿qué más se puede pedir? No perdamos de vista este ejemplo modélico de
gestión cultural en tiempos especialmente difíciles para el financiamiento de
la cultura, tiempos que también demandan acciones originales y modelos no
transitados para suplir estas carencias y satisfacer la demanda proveniente del
público y los creadores.
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