jueves, 8 de abril de 2010

INTERPRETANDO LA HISTORIA DESDE EL NORTE DE MÉXICO (PARTE 3 DE 3)

LA COLECCIÓN AROCENA: OPULENCIA Y ECLECTICISMO

A partir de la abundancia económica y una forma de vida cosmopolita era de esperarse que los descendientes del empresario Rafael Arocena quisieran mostrar en su residencia de Torreón lo que Certeau definió como el lugar social.

Sus gustos y aficiones pueden documentarse en abundancia tanto por los objetos que actualmente conforman la colección Arocena, como por los inventarios de propiedades realizados con cierta periodicidad y también por el tipo de publicaciones encontrados en su biblioteca familiar: Muebles et ensambles brétons (Gaulthier, 1930) y Genuine Antique Furniture (Arthur Major Debles, 1929), así como numerosos ejemplares de la revista norteamericana Fine Home. A partir de estas fuentes, la material y la documental, fue posible deducir que la familia se inclinó primordialmente por el arte y el mobiliario europeo, con o sin intenciones coleccionistas, pero siempre con especial atención a contar con las mejores comodidades que ofrecía la vida moderna de su tiempo.

En cuanto a las obras de la colección que fueron deliberadamente adquiridas con la intención de ser “coleccionables”, todas ellas son anacrónicas a la construcción del Edificio Arocena. La temporalidad es especialmente distante en cuanto a la pintura, escultura y platería se trata, ya que la mayoría de ellas son de referencia barroca, renacentista, Luis XVI e incluso rococó.

En el proceso de investigación se catalogó la mayor parte de la obra en las categorías de estilos surgidos en las últimas décadas del siglo XIX como el isabelino en España y el neogótico en el Reino Unido. Igualmente se encontraron numerosos muebles de tendencia historicista, inspirados en el Chippendale, el eduardiano y el neoclásico, todos en boga hacia 1900. Posteriores a esos años, se ubicaron algunos objetos decorativos en la corriente del art decó.

Todo esto, aunado a que interior del edificio ostenta detalles decorativos art nouveau, modernistas y algunos sorpresivamente rococó, resulta en un conjunto ciertamente ecléctico. Un bello y opulento catálogo de estilos y tendencias primordialmente europeas en el arte y las artes decorativas.

DEL HECHO AL DICHO: EL GUIÓN MUSEOLÓGICO

En el espacio privado, cada objeto, mueble y habitación interiorizan la función asignada por el uso, pero también se revisten de dignidad simbólica; por ende, la casa entera lleva a su término la integración de las relaciones temporales en el grupo semicerrado de la familia. [1] De tal suerte que la cultura material también permite establecer hipótesis sobre la economía, la política y las relaciones humanas en un lugar y momento específicos.[2]

En concordancia a las teorías museológicas contemporáneas, la Casa Histórica Arocena busca propiciar la experiencia museística del público, esto mediante espacios y actividades integralmente concebidos para lograrlo. Bajo ese concepto, se reproducen y recrean ambientes en las habitaciones, los cuales permiten a los visitantes participar y despertar sus emociones, otorgándoles las herramientas necesarias para la interpretación y otorgamiento de sentido.

Estas habitaciones, concebidas como ambientes, propician la interpretación histórica. Colores, formas, materiales, colocación, espacio, todo es funcional, adaptado al orden o al sistema de los objetos y el valor de significado que ostentan. En cada una de ellos se trata un punto de vista específico sobre el conjunto de información que da sentido a la existencia de la Casa Histórica Arocena. Cada habitación evoca historias relacionadas a la vida privada, la economía, la política y la sociedad de un tiempo que es considerado por muchos como una belle époque en la Comarca Lagunera.

El guión museológico se inclinó hacia la narrativa de hechos concretos, casi anecdóticos, que favorecieran la concatenación de circunstancias para reconstruir en la mente del visitante el panorama general, la visión de conjunto, es decir, el contexto histórico general.

Los ambientes de la Casa Histórica Arocena y las temáticas tratadas en cada uno son:

Introducción a la Casa Histórica Arocena (Patio central) Historia local y arquitectura

Hollywood visita La Laguna (Recibidor) Vida cotidiana y sociedad

Una gastronomía lagunera (Cocina y comedor) Vida cotidiana y sociedad

La visita del embajador (Gran salón) Sociedad y economía

El capital algodonero (Despacho) Economía regional y Revolución

De la hacienda a la ciudad (Recámara de caballeros) Economía, vida rural y urbana

El baño más moderno de La Laguna (Baño) Urbanismo y vida cotidiana

Mujeres al mando (Recámara de damas) Historia de género y economía

Un juego de bridge (Gabinete) Vida privada y decoración

Migración y religiosidad (Oratorio) Sociedad y vida privada

REFLEXIÓN FINAL

La Casa Histórica Arocena aborda la importancia del capital proveniente del campo –y más específicamente el proveniente de la actividad algodonera- y su relación con el desarrollo urbano de Torreón a principio de los años veinte. Este bienestar financiero es el que hizo posible la construcción del Edificio Arocena, un espacio destinado a tener un uso habitacional en su tercera planta, administrativo en la segunda y comercial en la planta baja.

Como concepto, el Edificio Arocena es sui géneris desde origen, y a la vez, es reflejo de su propio tiempo. Su estilo arquitectónico, alejado del vernáculo mexicano, puede relacionarse en parte con la influencia de los movimientos de vanguardia europeos como el modernismo, aún popular durante gran parte de los años veinte. Esta característica del Edificio Arocena enfatiza el vínculo que une La Laguna con Europa, y más específicamente con España y el País Vasco en este caso.

Los contenidos museológicos de la Casa Histórica Arocena visitan el fenómeno del emprendedor en el norte de la República, en muchas ocasiones inmigrante extranjero o nacional, que habita en la región lagunera hacia la tercera mitad del siglo XIX y que constituye el paradigma del empresario norteño. Este modelo de empresario heredó a su descendencia hacia la segunda década del siglo XX un estilo de vida cosmopolita, de continuos viajes y traslados en México y hacia el extranjero.

Estas condicionantes se reflejan en la forma de vida que llevaron los habitantes de la Casa Histórica Arocena quienes no la utilizaron como una residencia de ocupación continua, sino durante temporadas espaciadas ya que contaban con otras residencias en España, México y Estados Unidos.

Desde el punto de vista de la historia social y de la historia de la vida cotidiana, la Casa Histórica Arocena discute el papel de quienes llegaron a frecuentarla ya que principalmente destaca la presencia del género femenino en la toma de decisiones tanto en el ambiente doméstico como en la vida empresarial, un elemento indispensable para la comprensión de la forma de hacer negocios desde el Edificio Arocena y la personalidad de sus ambientes.

En resumen, este nuevo espacio museístico es una importante aportación de la Fundación E. Arocena en el rescate del primer cuadro de la ciudad de Torreón y en la preservación y difusión de la historia y el arte interpretado desde el norte de México.



[1]JEAN BAUDRILLARD. El sistema de los objetos. Siglo XXI, México, 1979, p.13

[2] BRADLEY C. BROOKS. “The historic house furnishings plan: process and product”en JESSICA FOY CONELLY. Coord. Interpreting historic house museums. Altamira Press. USA: 2002, p.p. 2-3