lunes, 11 de marzo de 2013

ZAPATOS QUE LLEGAN LEJOS



Podrán ser hermosos, provocativos, eróticos y aún elegantes, pero los zapatos de tacón alto nunca podrán ser prácticos,  ni cómodos. Trágico es el infortunio de quien se atreve a andar sobre la acera llena de baches, por un empedrado o césped portando zapatos que no están hechos para caminar sino para sentarse en un sillón. Y es que históricamente hablando, los zapatos de tacón nunca pretendieron ser prácticos.  De hecho, eran zapatos utilizados por gente... ¿cómo podría decirlo…? Por gente inútil.  

Todavía antes de la era moderna, hombres y mujeres usaban los mismos modelos de zapato y no se distinguía entre la horma de un pie derecho o de uno izquierdo. Posteriormente, en la corte de Luis XIV, los zapatos de tacón eran utilizados sólo por los hombres como signo de aristocrática elegancia. El mismísimo Rey Sol ostentaba sendas suelas y tacones pintados de color rojo, gesto de gran distinción según los franceses de su época. Tiempo después, la moda francesa se propagó a otros  países y el estilo del tacón, la peluca y la casaca se puso en boga más allá de sus  fronteras. Incluso, las mujeres se atrevieron a añadir tacones a su calzado.

Es hasta finales del siglo XVIII que la moda femenina y la  moda masculina se diferencian del todo. Se especula que fue a partir de las ideas de la Ilustración que los seres racionales -entiéndase los caballeros ilustrados- cesaron de utilizar tacones, en tanto que los seres emocionales –sus esposas, hermanas, tías, novias y demás-, continuaron haciéndolo. Pareciera que, a partir de aquí, el uso de los tacones altos se estigmatizó como una costumbre algo irracional, poco pragmática, propia del ámbito de lo femenino y de lo privado. Consecuencia: para el siglo XIX  los tacones habían abandonado el atuendo masculino.

Como hemos visto, el calzado además de tener una función utilitaria y decorativa, tiene una función simbólica que no puede ser ignorada.  En tiempos modernos Madrid celebra cada año la “Carrera de Tacones” donde hombres de la comunidad LGTB compiten corriendo en zapatos altos con motivo del día del orgullo gay.  En México se organiza la “Rodada de Altura”, ahí las mujeres en tacones hacen un recorrido en bicicleta con motivo del Día Internacional de la Mujer.  El calzado adquiere así otras lecturas que sus propios portadores le asignan. Se transforman en un manifiesto de las demandas de género de su grupo, demandas que pueden ser o no compartidas por el resto de la sociedad.

Nos dice el gurú de la moda Tim Gunn en su entretenido libro Fashion Bible: “los zapatos de tacón alto trataban de demostrar que eras de una clase tan alta que no necesitabas caminar muy lejos.”   Puede que resulte aventurado  intentar cruzar la calle portando plataformas o tacones de aguja pero, más allá de las cuestiones pragmáticas o ‘fashionistas’,  observamos que en la actualidad hombres y mujeres desean llegar muy lejos caminando en zapatos de tacón alto. 

IMAGEN: "Carrera de Tacones", Madrid, 2011