lunes, 1 de julio de 2013

EL MAÑANA YA ESTUVO AQUÍ


El potencial de un futuro desperdiciado podría ser el hilo conductor de la exposición “El mañana ya estuvo aquí” que actualmente se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo MARCO de Monterrey tras su paso por el Museo Rufino Tamayo. Dicha exposición “examina el giro historiográfico en el arte contemporáneo a través de las obras de artistas que abordan de manera retrospectiva las visiones del futuro de la modernidad”. Este “impulso archivístico”, es una tendencia contemporánea del arte y del diseño, nostalgia por tiempos no vividos pero añorados que se refleja en multitud de enfoques vintage y retro sobre la historia.  

Los artistas seleccionados por la venezolana Julieta González -curadora de la muestra y del Museo Rufino Tamayo- reflexionan sobre las visiones pasadas del futuro como crítica a la modernidad y la recuperación de las utopías.  La muestra está dividida en cinco secciones donde comparten espacio artistas de las décadas de los cincuenta y sesenta con artistas y lenguajes contemporáneos. En "Arqueólogos del futuro: profetas, mensajes y el trabajo de reconstrucción" se destacan las obras de Carol Bove y Simon Starling, aunque se extraña la pieza Walter Benjamin de Fernando Bryce que no viajó a Monterrey. La pieza articuladora del discurso 1984 y más allá, instalación de Gerard Bryne se exhibe en "Memorias del futuro". La tercera parte “Ansiedades de la Guerra Fría: del Splitnik al Sputnik" cuenta con on obras de Henry Moore, Roberto Matta, Johan Grimonprez y Julieta Aranada. "La última frontera: el espacio es el lugar" muestra pinturas y esculturas del cinetismo y op art con autores como Víctor Vasarely y Julio Le Parc, además de videos de Steve McQueen, The Otolith Group y la destacada instalación de Kiluanji Kia Henda. Por último, las obras de Carlos Cruz-Diez, Enrico Castellani, Dorit Magreiter y Pedro Reyes están en la última sección "Esto fue mañana. Valor de ruina y obsolescencia: ¿acaso están condenadas las ciudades planificadas a terminar en el cementerio de las utopías fallidas?".


El balance de la exposición es sumamente positivo, sobre todo por el magnífico acervo procedente del Museo Rufino Tamayo y la preocupación actualizada sobre el “retorno del mañana como una presencia fantasmal del pasado”.  Sin embargo, me parece que las colecciones del Tamayo aparecen como meras comparsas de las piezas contemporáneas, quedándose sin oportunidad de entablar un diálogo, subutilizadas como period desplays. Igualmente, creo que se trivializan los temores derivados de la Guerra Fría y la carrera espacial, haría falta historiar los contextos para comprender por qué este presente es el futuro fallido de aquél pasado. También los recursos del montaje me parecieron más propios de una galería –el altanero cubo blanco- que de un museo. El público requiere información contextual y recorridos paralelos de apoyo para la compresión y apropiación de la complejidad del discurso. Aún así, recomiendo “El mañana ya estuvo aquí” como una poderosa experiencia estética sobre la angustia del pasado ausente y la imposibilidad histórica de la utopía. 

IMAGEN: Still de Otolith I, 2003. The Otolith Group (Anjalika Sagar, Londres, 1968 & Kodwo Eshun, Londres, 1967). Video (color/sonido).